Un día en Casa de Niñ@s - Sendas Montessori
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Un día en Casa de Niñ@s

Vemos a través de una pequeña ventana que da a un ambiente Montessori.

La sala es grande y luminosa, sencilla, con estanterías de 3 ó 4 alturas del tamaño de peques de 3 a 6 años. Distribuidos por ellas se disponen ordenadamente objetos reales, de materiales naturales, del tamaño de los niños, organizados en bandejas o cestas creando un entorno de belleza donde cada elemento tiene su razón de ser (en el desarrollo de una persona). En la habitación hay mucho espacio libre y en él se distribuyen unas poquitas y pequeñas mesas y sillas, aunque hay más criaturas que mesas y sillas. Les encanta sentarse en el suelo. Es un espacio que permite a los niños gran libertad de movimiento.

Es tempranito, entra esa luz especial de la mañana, y l@s peques comienzan a llegar. Las guías saludan a cada personita que llega. Se miran a los ojos, hay abrazos, hablan.

Van llegando tod@s poco a poco. Se van saludando entre ell@s, algun@s se buscan y se dan la mano encantad@s del encuentro, otr@s se dirigen a las estanterías a la búsqueda de lo que les apetece hacer…

Nos centramos ahora en una niña, tiene casi 5 años. Es su segundo año en este espacio y se siente como en casa.

Se acerca a una estantería y elige una bandeja. Ha escogido “coser un botón” y se dispone a hacerlo poniendo la bandeja sobre una mesa que está libre. Se pasa un rato en esta tarea que lleva concatenados varios pasos y retos. Cuando termina de coser mira el resultado orgullosa. A continuación, guarda todo dejándolo como lo encontró y depositándolo de nuevo en su lugar en la estantería. Se da cuenta de que a una compañera se le ha caído algo de tierra cuando trasplantaba una planta y va a por la escoba para encargarse de barrerlo, luego juega con una amiga a “tienditas” haciendo sumas y restas con números de 4 cifras (con material hecho de perlas doradas), luego coge un puzle de Asia y lo deshace y monta varias veces, luego, perfilando algunos países sobre un papel grande hace su propio mapa,… Y así sigue durante 3 horas, entrando y saliendo del aula sin necesitar pedir permiso, ayudando y conversando con otras personas, dialogando con las dos personas adultas de referencia que hay en el aula y otros niños sobre otras culturas, escribiendo lo que hizo el fin de semana y montándolo en un libro…

Lleva su propio ritmo. Explora. Se concentra. Se mueve. Habla. Ayuda.

Si te apetece, puedes imaginar que te conviertes ahora en esa niña de 4 años. Miras las estanterías y eliges lo que más te apetece hacer entre decenas de actividades posibles. Puedes disfrutar la suavidad del jabón al lavarte las manos, o de contar, o de pintar en un caballete o de montar de todas las formas que se te ocurran una torre de 10 cubos rosas, o de preparar una fruta para ti misma y para ofrecer a l@s demás, o de leer- descubrir lo que otra persona escribió…

Considera tuyo el espacio. ¿Cómo te sientes?

Esto es una pequeña ventana a un ambiente Montessori.

Desde que entró hace más de un año, cada vez que esa niña se ha sentido inquieta, ha elegido libremente una actividad que le ha hecho sentirse mejor. Para ello se ha conectado consigo misma, ha usado sus manos y se ha concentrado haciendo algo parecido a meditar.

¿Son estas herramientas para la felicidad?

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